Un sector liderado por ellas


María del Pilar Rodríguez, Directora Ejecutiva de Fenaseo, habla de lo difícil que fue 2017 para el gremio, detalla el perfil de estas mujeres y exhorta al Estado a respaldarlas en leyes y a la sociedad a valorar más la labor que ejercen a diario.

¿Cómo resume 2017 para el sector de aseo?
Fue un año bastante difícil por múltiples razones. Primera, el gremio se ha visto muy afectado por una alta rotación de operarias de aseo, que por su situación de ser cabeza de familia se les enferman mucho los niños y no tienen quién se los cuide, entonces prefieren dejar el trabajo abandonado. Para ese caso puntual necesitamos más espacios seguros donde puedan dejar los niños pequeños y ellas logren desempeñar sus labores tranquilamente.

Adicional a esto estamos adelantando campañas para vincular a personas en condición de discapacidad a la operación de aseo, pero el problema no es la persona, sino la falta de infraestructura para que ellos lleguen a su sitio de trabajo. Tercero, no es un secreto la carga impositiva que tenemos con un IVA del 19% y un 4 por mil, porque debemos mandarles a hacer uniformes a nuestras operarias y otras cargas que con este nivel de impuestos no nos benefician.

Como si fuera poco, hay un alto nivel de violencia intrafamiliar en este gremio, entonces todo eso lamentablemente afecta nuestro desempeño, porque una mujer que se incapacita, que tiene que ir a poner una demanda, debe ser reemplazada, y ese cambio es pagar el salario de la que está haciendo su gestión jurídica y a quien la está reemplazando.

Hace mucha referencia a ellas. ¿La mayoría del sector es personal femenino? 

Sí, el 90% son mujeres que se desempeñan en labores de aseo, mantenimiento y cafetería. El 10% que corresponde a los hombres son toderos, jardineros y que trabajan en el manejo de piscinas y en el lavado de fachadas.

¿Cuál es el perfil de estas mujeres? 

Es una mujer que básicamente terminó su primaria y algunas el bachillerato. Están entre 20 y 50 años. En su mayoría tienen niveles culturales muy básicos. En promedio son madres de dos, tres y hasta siete niños, y algunas que a los 30 años ya son abuelas. Estamos hablando de núcleos familiares grandes que se mantienen con el salario mínimo, de ahí la importancia que estén vinculadas con empresas que las respalden con todo lo que exige la ley.

¿Cuál es la labor que más prima? 

Fenaseo agrupa compañías especializadas en aseo, cafetería, mantenimiento, servicios generales y lavado de fachadas, y en casos muy puntuales tenemos algunas labores domésticas.

Ante todos estos retos, ¿qué está haciendo la Federación Nacional de Empresas de Aseo?

Fenaseo se ha preocupado mucho por capacitar a mujeres y hombres dictando cursos de etiqueta y protocolo, aseo y cafetería, de seguridad en el trabajo, manejo de implementos de sustancias químicas y manejo de maquinaria para aseo, son cursos gratuitos a los cuales acceden las compañías que están en la Federación.

¿Cómo es el interés de ellas por capacitarse?

Las mujeres tienen todo el interés. En este caso de las capacitaciones lo que hacemos es que ellas se inscriben o les dicen a sus empresas que están interesadas y la división de recursos humanos de la compañía agenda los cursos con la Federación. Es muy sencillo.

¿Cuál es la labor que tiene la sociedad con ellas? 

Verlas como mujeres profesionales en el servicio del aseo. Aún se siente un alto grado de discriminación porque son las niñas del aseo, pero no se valoran como un servicio integral. Imagínese donde dejemos un baño de un centro comercial un día sin asear o el de una oficina. Son mujeres que al igual que las demás merecen que las respeten y las valoren.

¿Cómo estamos en normas? 

Se está trabajando fuertemente para que los sistemas de gestión y salud en el trabajo entren a ser claros con ellas. La normatividad está hecha. Pero hay que enseñarlas y educarlas, porque no basta con tener leyes y estatutos, sino que es necesario inculcarles que deben usar guantes, sabérselos colocar y quitar, que usen tapabocas, monogafas, el uniforme que la compañía le otorga, los zapatos antideslizantes, que su cabello esté bien recogido, que no usen ni reloj, ni anillo, ni cadena y tengan las uñas cortas y limpias, porque todo esto va en la profesionalización del servicio de aseo. Que se vean mujeres uniformadas trabajando correctamente.

“Fenaseo las capacita porque es más que barrer y trapear. Detrás de cada mujer hay una historia de vida, una situación familiar difícil y un deseo de superación, pero unas barreras que no lo permiten” dice María del Pilar Rodríguez. 

El Espectador, viernes 29 de junio 2018

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